Las tecnologías como una herramienta a disposición de procesos de búsqueda de justicia y memoria histórica: este es el tema en torno al cual se presentaron las exposiciones de diversos expertos y expertas en el seminario internacional “Sitios de memoria, archivos y humanidades digitales” realizado en el Auditorio de la Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) por NuestramemorIA.
El encuentro reunió a cerca de 80 participantes, quienes fueron recibidos por Valeria Herskovic, Directora del Departamento de Ciencias de la Computación PUC, quien enfatizó el rigor ético que requiere el uso de las diferentes tecnologías, y Claudio Rolle, Director del Instituto de Historia PUC, que resaltó el valor humanista de situar la dignidad de las personas en el centro de las investigaciones, y dio partida a las actividades con la canción “Cuando amanece el día”, de Ángel Parra.
Archivos de la dictadura en tiempos de la IA
Uno de los puntos más relevantes para el grupo de investigación NuestramemorIA es la confianza que se genera con las organizaciones que custodian los archivos que se convierten en la parte central de los estudios. Es por esto que Stephan Ruderer, del Instituto de Historia e investigador de NuestramemorIA, agradeció la presencia de los representantes de las diferentes instituciones que han puesto a disposición los diversos archivos que permiten realizar estos trabajos.
Domingo Mery, académico del Departamento de Ciencias de la Computación (DCC) de la PUC, presentó el trabajo que se ha realizado en el proyecto NuestramemorIA en torno al desarrollo de algoritmos de reconocimiento facial e índices de similitud. El investigador detalló que la lógica tras los métodos de visión por computador que se están usando es algo que suena bastante simple: “uno primero tiene que detectar dónde están las caras de las personas y de ahí, a partir de las caras, cruzar la información de los rostros de la foto con las 3.000 fotos que tenemos en nuestra base de datos y ver dónde hay índices de similitud que sean razonablemente altas”. Los resultados han sido muy exitosos para las personas con alta representación de imágenes, que son personajes conocidos de la época, como Victor Jara y Salvador Allende.
La revisión y conocimientos de las personas como centro del trabajo, es uno de los focos en los que hace énfasis el trabajo de Jocelyn Dunstan, académica del Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional (IMC) y DCC PUC, además de investigadora de NuestramemorIA y Memorias del Sur. “Nosotros podríamos proponer soluciones y métodos y sistemas, pero sin las personas de historia, de ciencias sociales, de derecho, no podríamos llegar a buen puerto; si no son validadas, no sirven para nada”, señaló. La complementariedad entre la inteligencia artificial y la validación humana es indispensable para el estudio de archivos de derechos humanos.
“El análisis automatizado de expedientes judiciales en casos de violaciones a los derechos humanos permite ordenar y procesar masivamente miles de fojas, facilitando la identificación de patrones procesales, testimonios clave y redes de actuación que contribuyen a los procesos de verdad, justicia y a la labor de los tribunales”, destacó Hugo Rojas, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado (UAH) y de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), investigador de NuestramemorIA, Memorias del Sur y VioDemos.
En el segundo bloque, las presentaciones iniciaron con Pablo Seguel, investigador postdoctoral UAH, de NuestramemorIA y Memorias del Sur, quién está aplicando metodologías de análisis de datos e IA para reconstruir trayectorias de represión y patrones institucionales en casos complejos de violaciones a los derechos humanos, optimizando la búsqueda de información crítica en fondos documentales de gran escala. “La integración de la inteligencia artificial para el análisis documental y la investigación histórica nos abre una oportunidad inédita para abordar fondos documentales masivos y complejos de violaciones a los derechos humanos, optimizando tiempos y permitiendo conectar evidencia que antes resultaba inabarcable de forma manual”, destaca el historiador, autor del libro Soldados de la Represión.
Desde el Laboratorio de Historia Digital PUC, Nicole Larrondo destacó que “el verdadero desafío en la era de la inteligencia artificial es compartido: implica preguntarnos quién decide sobre el archivo, mantener el control y la supervisión humana en todo momento (human in the loop) y evitar que los algoritmos reemplacen la curaduría ética, social y la memoria colectiva de las comunidades”.
El proyecto transmedia “Vestigios: menores de edad víctimas de desaparición forzada”, fue presentado por Viviana Flores, directora del Laboratorio Digital UDP. Este aborda la memoria histórica de niños, niñas y adolescentes víctimas de desaparición forzada durante la dictadura militar en Chile: “Combina la digitalización y el procesamiento de fuentes primarias (expedientes, fotografías y testimonios) para abordar una de las aristas más sensibles y menos visibilizadas de la represión en Chile, generando un espacio de reparación simbólica y sensibilización social”.
Finalmente, Carlos Sanz, Director del Departamento de Historia de la Universidad Complutense de Madrid, dictó la conferencia magistral “Inteligencia artificial, archivos y verdad histórica: experiencias española y europeas”. Hizo énfasis en el objetivo de su trabajo, que es analizar las lecciones y buenas prácticas del uso de IA en archivos europeos, demostrando cómo la tecnología permite conectar y hacer interrogables fondos documentales masivos, siempre manteniendo la responsabilidad de la interpretación histórica en manos humanas.
Sobre el trabajo de NuestamemorIA, señaló que “Destacaría ideas que me parecen muy convergentes con las conclusiones de este seminario: la pregunta no es qué hacemos con las humanidades digitales o con la IA, sino qué problemas históricos, archivísticos y de derechos humanos queremos resolver. La IA amplía nuestra capacidad para leer el pasado, pero la responsabilidad de interpretarlo sigue siendo nuestra. Es un centro de referencia y una iniciativa fundamental para convertir los archivos en herramientas de verdad, justicia y reparación”.
Uno de los puntos más comentados de la presentación de Sanz fue la cartografía de la memoria desarrollada en España a través de mapa de fosas, “una herramienta pública y digital que permite georreferenciar, sistematizar y poner a disposición de la ciudadanía la información sobre los lugares de enterramiento de las víctimas del franquismo, demostrando cómo la tecnología y los datos abiertos se convierten en un servicio público para la reparación e investigación histórica”.
El encuentro concluyó reforzando el compromiso de trabajo colaborativo entre las universidades, agrupaciones de memoria, laboratorios e instituciones como el INDH, Londres 38, el Museo de la Memoria, Villa Grimaldi, la Vicaría de la Solidaridad y el Colectivo de Memoria y DDHH UC.
Revisa el video en: https://www.youtube.com/watch?v=MyFicjANwvk















